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Somos lo que comemos

Si has viajado por América Latina en algún momento, de seguro, habrás notado la gran diversidad de verduras, frutas, legumbres, cereales y el uso que se le da a estos en llamativos y coloridos, multifacéticos y diversos platos.

Pero también, seguramente, sabrás que, en los supermercados o grandes cadenas de alimentos en todo el mundo los productos procesados, industrializados, entre otros, están en alza. Es decir, cada vez están más presentes en cualquier comida de personas que dicen no tener tiempo para comer o comen sin mucha atención a lo que ingieren. Galletas, pasteles, comidas procesadas, congeladas y miles de ejemplos más puedes encontrar en el estante del supermercado. Es muy pertinente ahora recordar la frase: Somos lo que comemos. Posiblemente, has escuchado o leído en algún lugar esto.

Pero, ¿realmente es así? ¿Qué influencia puede tener en nosotros lo que ingerimos y bebemos? A continuación, podrás develar esta y otras interrogantes, conociendo diferentes estudios e investigaciones que se hacen hoy en día en torno al tema. Continua con nosotros.


Somos lo que comemos

#042 - Somos lo que comemos 


Hola, bienvenidos a Español Con Todo, un podcast con curiosidades y temas interesantes para nativos y estudiantes de español. No te olvides, la transcripción completa y gratuita de este episodio la encuentras en el blog espanolcontodo.com.

Somos lo que comemos - Transcripción

Empecemos por el principio, conversando sobre algunos ingredientes que se han hecho imprescindibles en nuestra dieta, por ejemplo:

¿Qué es el azúcar? 

Un sustantivo que puede ser denominado como masculino o femenino en el idioma español, es decir, el azúcar o la azúcar es un ingrediente que ha formado parte de la alimentación humana durante miles de años. El azúcar común, también denominado sacarosa, es un edulcorante (es decir, una sustancia que le da el sabor dulce a las comidas que es añadido). Se forma por glucosa y fructosa.

Los azúcares son una importante fuente de energía y la glucosa es un componente bastante importante para nuestro cuerpo. El cuerpo humano, según declaraciones de la OMS, requiere de 25 gramos de azúcar diaria (lo que equivale aproximadamente a 6 terrones de azúcar). Pero, hoy en día, con la presencia de alimentos industrializados y azucarados en nuestro cotidiano consumimos mucho más que esto.

También es de destacar que existen muchas formas de nombrar el azúcar y que estos los puedes encontrar en las etiquetas con diferentes términos: glucosa, fructosa, sacarosa, maltosa, lactosa, dextrosa, maltodextrina, también los llamados: jarabe de maíz, jugos de fruta, sirope de …, edulcorante, miel.

Entonces, esto nos lleva a entender que, a diario, podemos consumir más de lo que deberíamos de azúcar. Imagina que, además de la cucharadita de azúcar que le agregas, por ejemplo, al café por las mañanas, a lo largo del día consumes el azúcar “escondida” en otros alimentos.

Ojo, con esto no estoy incluyendo en la lista a las frutas y verduras, que también contienen azúcar en su composición nutricional, pero que no se digieren de la misma manera. Además, el azúcar contenido en ellas es intrínseco, diferente al azúcar añadido artificialmente y, por lo tanto, estudios no consideran aún que acarrean efectos dañinos para tu salud como el azúcar artificial si los consumes.

Abel Mariné, catedrático emérito de Nutrición y Bromatología de la Universidad de Barcelona, asegura que "en el momento de afirmar si una sustancia es tóxica o no, se tiene que precisar la dosis y la frecuencia de las dosis. El azúcar no es tóxico, es el exceso de azúcar el que tiene efectos negativos en la salud"
.

Y ¿qué sucede con ese exceso de azúcar en el organismo?

Según el periódico “El Español” el azúcar no sólo está relacionado con el sobrepeso y la obesidad, que suponen una auténtica epidemia a la que no escapan muchos países en el mundo, sino que tiene una relación directa con la diabetes e, incluso, con problemas de concentración en la infancia. Estudios indican que el azúcar puede generar adicción, sin dejar de lado la prevalencia de problemas dentales e incremento de niveles de ansiedad.

Según Pilar García Durruti, jefe de servicio de Endocrinología y Nutrición en los hospitales universitarios HM Montepríncipe y HM Nuevo Belén, considera que "el aumento de los alimentos procesados ha sido el causante del incremento desmesurado de los azúcares libres en la dieta. Recomienda volver a una alimentación tradicional en la que no existan azúcares añadidos, que aportan muchas calorías y pocos nutrientes".

La especialista también destaca el alto contenido de azúcar en galletas, cereales, bollería, pan de molde, salsas, embutidos, helados, zumos, batidos y yogures de sabores. 

Mamen Palomo, nutricionista del equipo de García Durruti, coincide con su compañera en la necesidad de reducir la cantidad de azúcar que consumimos: “hay que evitar el azúcar que se agrega a bebidas y alimentos, pero también todos los edulcorantes alternativos como el azúcar de coco o de melaza o el sirope de aìgave, que todos son azúcares libres, innecesarios en nuestra alimentación”.

¿Y qué hay al respecto de los alimentos transgénicos?

Primero recordemos que alimento transgénico es aquel a los que se ha incorporado material genético de otros organismos, mediante técnicas de ingeniería genética, para producir las características deseadas, como por ejemplos: que sean más resistentes a plagas, a cambios de clima, mayor durabilidad, entre otros.

Desde que se tiene conciencia, el hombre ha sido agente transformador de la civilización. En el momento que pasó de nómada a sedentario, se comenzaron a tener registros que empezaron a modificar genéticamente alimentos, pero la pregunta que salta es ¿cómo hicieron esto?

Pues, porque fueron modificando genéticamente sin darse cuenta: animales y plantas, cruzando alimentos de diferentes tipos, mezclando semillas, etc. Claro está, en esa época era muy distinto el proceso, porque no se modificaban alimentos considerando uno u otro gen específico, cosa que hoy en día es lo que sucede con un alimento transgénico: un alimento modificado en laboratorio a nivel genético o la abreviatura OMG en inglés, para obtener mayor beneficio de él, pero sin considerar otros aspectos.

Si bien es cierto, comenzaron a hacer modificados alimentos a nivel mundial para satisfacer la creciente demanda por parte de las poblaciones que aumentan, tampoco es menos cierto que hay algunos riesgos que pueden alterar o definir nuestro futuro alimentario, por ejemplo, la cantidad de nutrientes que existen en esos alimentos.

Con la frase “a mayor cosecha, menor cantidad de nutrientes” comienza la explicación del bioquímico Donald Davis a la cadena “DW” en el documental “El negocio con las semillas híbridas industriales”. 

Según estudios el tomate es uno de los vegetales que más nutrientes ha perdido desde décadas pasadas. En 1994, gracias a la ingeniería genética, salió al mercado estadounidense el tomate genéticamente modificado.

Por otro lado, en Israel, se llevan a cabo estudios para alargar el período de vida útil del tomate, sin embargo, a pesar de un tomate híbrido poder permanecer más tiempo esperando por ti en el mercado, ese tomate aparentemente tendrá menos nutrientes si comparamos una tabla nutricional de tomates de hace treinta o cuarenta años y la composición nutricional de los tomates ahora. Podrás conocer más de este estudio de laboratorio en el enlace en la transcripción en el blog espanolcontodo.com.

Volviendo al tema anterior, el estudio determinaba que los tomates orgánicos sin mezcla o cruce de semillas producían más vitamina C, más calcio, así como más licopeno y polifenoles. Recordemos que los polifenoles son sustancias que reactivan neuronas dañadas y funcionan como antioxidantes, por luchar contra los radicales libres en nuestro organismo.

Adicionalmente, el bioquímico David comenta que existe una correlación entre el sabor y el contenido nutricional, es decir, a más sabor del tomate más nutrientes.

Por otro lado, un aspecto que no te cuentan cuando se usan semillas modificadas, es que esa semilla obtenida de un vegetal híbrido no generará el mismo tipo de vegetal, es casi una semilla muerta, con riesgosos resultados, poco favorecedores como vegetal, lo que cierra de modo redondo el negocio.

Los grandes productores de semillas en el mundo realizan estudios, generan nuevas semillas cruzadas modificadas, las cuales son compradas por los agricultores, quienes muchas veces son seducidos por las bondades que estas podrán producir (vegetales más resistentes a plagas, más rápidas para cosechar, entre otros beneficios), pero quedarán dependiendo de los productores de esas semillas que, hoy en día, se dice que son 5 grandes empresas a nivel mundial las que controlan la producción de alimentos a través de la venta de semillas de más del 60% de los alimentos del campo, ya que, como dijimos más anteriormente, una semilla híbrida no genera una nueva semilla y por lo tanto no hay un nuevo fruto a partir de una semilla de un fruto viejo.

Pongamos un ejemplo para entenderlo mejor.

El agricultor Juan, después de ser convencido de comprar una semilla de maíz mucho más resistente a plagas y más rápida para cultivar (porque ya en laboratorio fue modificada para esto) compra las semillas a precios exorbitantes, siembra, obtiene su cosecha. Pero, para la siguiente cosecha, debe volver a comprar nuevamente semillas a la empresa productora, porque las semillas de maíz obtenidas de esa primera cosecha no están garantizadas de que generarán el mismo fuerte y rápido maíz, lo que hará que dependa eternamente de las semillas vendidas por las grandes empresas.

Como si esto fuera poco, para la producción de semillas, en muchos países, se aprovecha la mano de obra infantil, por ser más rápidos en el trabajo repetitivo, así como mujeres para esta labor, siendo explotadas, por el bajo valor pagado por hora. Muy mal todo
.

¿Qué impacto tiene lo que comemos?

Pues, estudios que se han realizado en diferentes partes del mundo van dando luces de la influencia decisiva de lo que comemos en nuestra salud.

Por ejemplo, un estudio bastante peculiar fue realizado por el Instituto de Psicología de la Universidad de Lübeck, Alemania, con la finalidad de determinar cómo lo que comemos puede influir en la toma de decisiones. Ajá, así como lo escuchas.

Para esta investigación participaron más de 24 personas que tomaron desayunos en el lugar antes de la experimentación. El proceso de estudio era el siguiente:

Horas después de consumir el desayuno dispuesto en el laboratorio varias veces a la semana, los participantes, en parejas, participaban en una propuesta: recibían una pequeña cantidad de dinero, a la que uno de ellos tenía la potestad de decidir cómo dividir el dinero entre las dos personas. Si el participante A, por ejemplo, decidía dar 2 Euros al participante B y B aceptaba la negociación resultaba lo que el primero decidiera, pero, si el participante B se negaba, los dos sujetos se iban con las manos vacías, es decir, sin dinero.

Según los estudios, los sujetos cambiaban de parecer de acuerdo al alimento ingerido horas antes, los desayunos variaban en proporción de azúcar y proteína, el resultado obtenido fue: que a mayor presencia de proteínas, mayor tolerancia a una oferta injusta y a mayor cantidad de carbohidratos la persona se tornaba más sensible a una oferta injusta, después de controlar otras variables de los sujetos participantes y encontrar tan característico resultado

Los investigadores pasaron a evaluar los componentes en la sangre de los sujetos participantes y hallaron diferentes sustancias entre las cuales había una que favorecía la producción de dopamina, este es un neurotransmisor que favorece la comunicación entre las neuronas responsables de la motivación y correr riesgos.

Investigaciones como estas nos llevan a inferir que lo que ingerimos sí tiene influencia en nuestro comportamiento y la toma de decisiones. Recordemos que comemos 3 veces al día, aunque lamentablemente esta realidad no se cumple en muchos países por factores económicos o sociales.

Por otro lado, estudios similares se han hecho en otras universidades, tal es el caso de una investigación hecha en la universidad de Cork, Irlanda, donde los resultados señalaban que lo que comemos puede influir no solo en nuestras decisiones, sino también en el estado de ánimo. El profesor John Cryan lleva a cabo estudios pioneros donde investiga la microbiota intestinal. Él logró demostrar que las bacterias intestinales también influyen en algunos comportamientos de los mamíferos, lo que lleva a pensar que la flora intestinal puede funcionar como intermediario entre la comida y nuestro cerebro, ya que la microbiota se constituye principalmente con lo que comemos, es decir, la variedad y la calidad de lo que comemos es decisivo.

Desde que nacemos hasta que morimos lo que comemos determina nuestra flora intestinal y esta, a su vez, parece ser una llave para cuidar también nuestro cerebro.

Todo esto nos da a entender que el sentirnos bien dependerá, entonces, de varios factores, siendo uno de ellos la microbiota o flora intestinal, con lo que se puede inferir que una alimentación buena para nuestro estado de ánimo es aquella que le gusta a las bacterias de nuestro intestino y es así que, a partir de este constructo, cobra vida la imperiosa necesidad de cuidar el cerebro y la salud mental a través de una alimentación saludable.

Un ejemplo notorio es la dieta mediterránea, rica en vegetales y verduras coloridas, legumbres, frutos secos, granos, aceite de oliva y frutas. De hecho, la profesora e investigadora Felice Jacka viene dirigiendo estudios donde se analiza la relación en pacientes con depresión y la ingesta de la dieta mediterránea

Específicamente en la Universidad de Melbourne, en Australia, la profesora Jacka lideró un estudio con 67 pacientes diagnosticados con depresión severa a los que, durante 3 meses, se les realizó un cambio en la alimentación por una más saludable acompañados para esto de un nutricionista. El resultado fue que, a la par del cambio de alimentación, se observó una mejora en la depresión, cuanto más estrictamente cumplieron la dieta asignada por el especialista mejor se sintieron. ¿Increíble no?

Cuestionable ahora imaginar y conocer el origen de todo aquello que comemos, de dónde proviene, si realmente nos está alimentando y cómo está facilitando, además de nuestra salud física, la mental.

No es poca cosa que muchas personas, ante escenarios donde la alimentación comienza a verse tan comprometida en el campo, donde pesticidas e ingeniería genética se apropian de cultivos y vegetales, comiencen a optar por sembrar comida más saludable, cosechar productos orgánicos, incluso hasta generar sus propios huertos urbanos.

¿Sabías que en un espacio muy pequeño como tu balcón pudieses comenzar a cultivar vegetales para tu propio consumo? ¿Suena surrealista? Pues no, personas alrededor del mundo ya comienzan a considerar esta una de las claves para tener calidad de vida, generar alimentos que no estén repletos de químicos, conservantes y sustancias desconocidas que no te alimentan y que si te pueden enfermar. Una situación ejemplar es la vista en el altiplano de Bolivia, donde han creado huertos subterráneos, allí han logrado encontrar una temperatura ideal para la producción de algunos vegetales, como lechugas, rábanos y algunos condimentos, alimentos para consumo y venta, de forma 100% orgánica. Enlace de esto en la transcripción de este capítulo en el blog espanolcontodo.com. 

Pero tú no tienes que volverte un granjero o tener grandes hectáreas de tierra para cultivar, el reto es comenzar. Iniciar con uno o dos vegetales que sean producidos por ti, en tu casa, pero eso sí, con semillas que sepas que son orgánicas (yo ya las estoy buscando). Ellas traerán, además de buenos vegetales, el orgullo de saber que tú mismo lo produjiste. Y aquellos que tienen el privilegio de contar con un gran jardín para sembrar, con un buen clima por un período al año y opciones orgánicas, les envidio (en el buen sentido).

En conclusión, la alternativa es pensar y habituarse a una dieta más saludable, que incluya más verduras y frutas, alimentos producidos lo más orgánicamente posible y con menos consumo de alimentos industrializados, ultra procesados y endulzados artificialmente. Todo esto parece ser la dieta ideal para preservar nuestra capacidad mental, si bien es cierto que no se conoce 100% los beneficios de esta dieta a nuestro cerebro, sí existen estudios e investigaciones que apuntan a ser este uno de los secretos de la salud física y mental

¡Imagina ahora, saber toda esta información y no compartirla con otras personas! Sin duda puede ayudar a otros a repensar la forma como se alimenta. Y, como lo que ingiere puede estar influyendo no solo en su salud física, también en su salud mental

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Créditos   Box Cat Games - Mt Fox Shop
John Bartmann - Tupac Lives
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