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¿Pueden enfermarnos las emociones?

¿Pueden nuestros conflictos emocionales o psicológicos afectar nuestra salud?¿pueden nuestras emociones enfermarnos? ¿alguna vez has pensado acerca de esto? ¿Quieres conocer más de este tema? Sigue escuchando

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#019 - ¿Pueden enfermarnos las emociones? 


¿Pueden enfermarnos las emociones? - Transcripción 

Hola, bienvenidos a Español Con Todo, un podcast en español con transcripción de historias interesantes, sugerencias de libros, vocabulario y más. Estudiar español a nivel intermedio avanzado ahora es más fácil con nuestro podcast.

Aquí también podrás despejar dudas, para eso basta con escribirlas en los comentarios al final de la transcripción.

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Existen situaciones que son inevitables en la vida y que pueden tener una gran posibilidad de cargar o producir estrés y malestar emocional en las personas que las viven. Despidos, fallecimiento de familiares, pérdidas materiales, desastres, cambios de vida, son posibles generadores de malestar emocional.

También nuestra actualidad puede ser un ejemplo de ello. Hoy en día la ansiedad e incertidumbre reinante pueden producir un terreno fértil para cualquier emoción o sentimiento negativo.

Tampoco es menos cierto decir que la manera en que tú manejas el estrés determina la forma en la que tu sistema responderá, un ejemplo el cardiovascular. Imagina que eventos estresantes te enojan o irritan fácilmente, serás más propenso a padecer una enfermedad del corazón o sufrir un ataque al corazón, según estudios científicos.

De hecho, la manera en que respondes al estrés puede ser un riesgo adicional para tener problemas del corazón, así como factores de riesgo tales como el fumar, tener la presión sanguínea alta o el colesterol alto.

Y es que poseer una mala salud emocional, (no saber cómo reaccionar ante estrés, enojarse fácilmente, llorar ante cualquier circunstancia, entre otras acciones) puede debilitar el sistema inmunitario de tu cuerpo. Esto hace a su vez, que estés más propenso a tener resfriados y otras infecciones en los momentos emocionalmente difíciles. Y si esto se prolonga en el tiempo puede favorecer el desarrollo de enfermedades. En pocas palabras es un círculo vicioso.

Pero en el mundo médico y psicológico se acepta el hecho del vínculo o relación entre el medio ambiente, la salud física y la salud emocional para producir bienestar o enfermedad. Un ejemplo de esto es la psiconeuroinmunología, una disciplina surgida en 1975 por el psicólogo Robert Ader y el inmunólogo Nicholas Cohen, tras demostrar, en un experimento realizado en la Universidad de Rochester, la relación entre sistema nervioso e inmunitario o, dicho de otra forma, de cómo las emociones pueden afectar a nuestro sistema inmune y a la inversa.

Pero, partamos del inicio para entender mejor el tema. La enfermedad puede ser una llamada de atención del cuerpo, que a veces puede ser generada por un bloqueo emocional, indicándonos que no estamos en la dirección correcta o que nuestro actuar nos puede traer consecuencias perjudiciales, haciendo que el cuerpo “hable” a través de los síntomas.

Algunas enfermedades provocan síntomas a largo plazo, se desarrollan y comprometen más la salud del individuo, complicando la situación, otros son muy evidentes, radicales e inmediatos, sin embargo, todos deben ser atendidos.

Claro está, aquí no estoy diciendo que el ser humano solo se enferma por las emociones, pero señalo con un poco más de ahínco el plano emocional como un posible generador de enfermedades.

Y entonces, ¿cómo cuidar o preservar nuestra salud emocional? ¿Nuestras emociones resultan entonces nuestras enemigas?

Según el psicólogo y escritor Daniel Goleman en su libro Inteligencia emocional, las personas, en ocasiones, nos confundimos cuando se habla de la necesidad de manejar las emociones.

Las emociones son parte de la vida y como tal ese « control» nunca será sinónimo de bloqueo o negación en nuestro día a día. Al contrario, resulta en mayor conocimiento de nosotros mismos y un conocimiento más pleno de nuestro actuar.

Sin embargo, nuestra percepción del evento, el reconocimiento de nuestras emociones y otros pequeños consejos pueden revertir o evitar que transformemos la emoción en síntoma, que somaticemos la emoción.

Por lo tanto, para el abordaje y mejoramiento de nuestro cuidado emocional que no desemboque en enfermedades es importante lo ya mencionado anteriormente: reconocer o identificar sus emociones: rabia, tristeza, miedo, entre otras, como un primer paso. Encontrar el motivo que produce estas es el inicio de todo.

Expresar las emociones y sentimientos de la manera adecuada también representa un cambio en el poder que estas pueden tener luego en su salud física. Hablar, escribir, plasmarlo en algún recurso artístico (pintura, escultura, danza,) todo vale, todo puede ayudar.

Aquí, sin duda, entra a tener un papel fundamental también la red familiar y social, el círculo o red de apoyo que acompañe y brinde soporte y atención al que requiere acompañamiento de escucha, que brinde ideas o simplemente espacios para superar juntos los momentos adversos.

Ya si la situación pasa a ser de mayor envergadura, o más complicada de entender o resolver, consejeros o psicólogos son ideales que sean parte del proceso.

También, dar paso a la resiliencia como medio de afrontamiento es una excelente idea. En un podcast de semanas anteriores hablamos más de esto, ¿lo escuchaste? Si no lo hiciste puedes ingresar a espanolcontodo.com y escucharlo o buscarlo en alguna de las plataformas en las que puedes escuchar este podcast.

Adicionalmente, como otro elemento favorecedor, sin duda está el cultivar la práctica de cuidado físico. Es determinante la parte alimenticia, como hábitos alimenticios saludables, hacer ejercicios, así como la parte espiritual: permitir espacio para meditar, relajar la mente y visualizar. Asesorarse en cuanto a los mejores métodos de relajación son recomendaciones dadas por muchos expertos para dar espacio a emociones positivas y sanas.

En fin, somos agentes con múltiples factores alrededor que pueden incidir en nosotros, enfermedades que cada vez son más frecuentes, alergias, problemas estomacales, nerviosos, afecciones específicas respiratorias, en el aparato circulatorio, problemas para dormir entre otros, que pueden tener su origen no solo en lo ambiental, sino también en lo emocional, pero recuerda cada suceso o evento que vivimos puede ser un terrible conflicto o puede ser una inmensa oportunidad de aprender, vivenciar y crecer, ser visto como un problema o un desafío. De ti y de tus recursos depende cómo verlo.

¿Tú qué opinas? ¿Conoces a alguien enfermo físicamente que tal vez su origen sea emocional? ¿Qué crees que pudiese hacer esa persona? Participa en los comentarios. 

Por el día de hoy finalizamos, lo único que me queda recordarte es que si te gusto el programa te suscribas a él (si aún no lo has hecho), desde la plataforma donde estés escuchando: itunes, spotify, google podcast, tunein, ivoox, stitcher, iheart, entre otros.
O si no ya sabes que siempre te recomiendo que te suscribas directamente al blog espanolcontodo.com, sin la ñ, y así estarás al día de todos los contenidos de este podcast.

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Créditos

Presentación y texto: Luddey Flórez
Edición: Raul Lima

Música de fondo

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